LA POLÍTICA NACIONAL ALDIR BLANC DE FOMENTO
A LA CULTURA (PNAB) COMO CONQUISTA.
Marcelo Bones*
25 de junio de 2026
Necesitamos hablar de la PNAB, y necesitamos hacerlo ahora. No dentro de un año, cuando el daño sea mayor y más difícil de revertir, sino en este momento exacto, en que la política ya completó un primer ciclo y está en el segundo, tiempo suficiente para mostrar con nitidez qué está funcionando y qué está derrumbándose. La Política Nacional Aldir Blanc, llamada la mayor política cultural del país, ya mostró sus limitaciones, y la insatisfacción en el sector cultural y artístico dejó de ser murmullo para convertirse en clamor. Quien está en el frente, inscribiendo proyectos, esperando resultados, leyendo dictámenes, elaborando recursos, sabe de lo que estoy hablando. Hay una frustración espesa en el aire, hecha de convocatorias confusas, plazos atropellados, plataformas que se traban, evaluaciones desarticuladas y una sensación persistente de que la política, que debería acercar el poder público a los agentes culturales y artistas, está haciendo lo contrario, cavando distancia. Discutir la PNAB ahora no es deslealtad con una conquista que defiendo. Es la única manera de protegerla mientras aún hay tiempo.
Lo vengo diciendo desde hace tiempo, y no estoy solo. Junto con muchos otros, he señalado la fragilidad de las convocatorias cuando se convierten en el instrumento casi único de fomento a la cultura y las artes. En abril de 2025, escribí sobre lo que llamé el colapso de las convocatorias, la constatación de que esa fórmula, transformada en herramienta principal y muchas veces exclusiva de financiamiento, llegó a su límite. Volví al tema otras veces, desde la diferencia entre arte y cultura hasta el esbozo de un nuevo paradigma, que presenté en otro texto a finales de ese año (www.andantecultura.com.br). Siempre dejé claro un punto que repito aquí. No estoy en contra de las convocatorias como herramienta. Estoy en contra de la «convocatorización» de la cultura, contra esa reducción de toda la política cultural a una sucesión interminable de llamados públicos, como si no hubiera otro camino para que el recurso llegue a quien crea. Las convocatorias…