Información / Comunicación


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El papel de las Redes para Gestión del conocimiento en Artes Escénicas, y su apliación en REDELAE Se conoce como gestión del conocimiento la técnica de trabajo que busca agilizar y facilitar los procesos de manejo de la información con el objeto de transformarla en conocimiento interrelacionado y eficaz.

La gestión del conocimiento se apoya en las nuevas herramientas tecnológicas para aumentar la productividad y la competitividad de la organización que las utiliza. Es decir, se apropia de la información como materia prima de la economía en la sociedad actual. Sus orígenes se remontan a las primeras teorizaciones en torno a la gestión del conocimiento, al final de la década de los ochenta.

En los años 90, y gracias al auge de las tecnologías de la información e Internet, se implementan redes e intranets en empresas y comunidades. Pero es sobre todo a partir del año 2000, con el surgimiento de las nuevas herramientas informáticas más cercanas a los usuarios, cuando se crean espacios virtuales donde se comparten experiencias de información y conocimiento. La tecnología más utilizada, según el estudio Knowledge Management Research Report , para gestionar el conocimiento es Internet: un 93% de las empresas usan la Red con este objetivo. Un 78% recurre a la Intranet y un 64% trabaja con bases de datos.

 

El sector de las artes escénicas, sus redes y la gestión del conocimiento

Una de las carencias del sector es, justamente la gestión del conocimiento soportada en las nuevas tecnologías. Es necesario, por tanto, fortalecer la gestión de la información, para permitir mayor generación de conocimiento más allá de las herramientas de hardware y software. Cada vez se reconoce como eje de la gestión del conocimiento el fomento de las comunidades virtuales, la consolidación de entornos colaborativos y la interacción de personas y grupos de diferentes lugares del planeta.

Facilitar el acceso de América Latina y sus asociados Europeos a la economía del conocimiento es imaginarla como fuente de saberes y experiencias y no como simple receptora de fórmulas copiadas de otros contextos, es pensar que los contenidos de las redes pueden estar en la realidad cotidiana, y que este conocimiento implícito debe convertirse en competencias funcionales, para consolidar acciones prácticas de intercambio de experiencias y estudios y mejorar, de esta manera, la calidad de vida de las personas.